Aleksandra Mir

Ficciones sagradas

By Jesus Martinez Clara
Culturals La Vanguardia, Barcelona, November 2009

The Dream and The Promise
30 September – 21 November 2009
Galeria Joan Prats, Barcelona

The Dream and the Promise is the title of Aleksandra Mir’s exhibition in Joan Prats. On her previous passage through the gallery she already proposed us diverse indications to travel with her installation Aeropuerto (2005), a project that ended with her sculpture Plane Landing (2008), an inflatable plane 20 meters long landing that she photographed unarmed of Helium and flaccid in diverse European cities. There is no doubt that Aleksandra likes to travel: born in Poland, she has been Swedish citizen, North American and nowadays she lives in Palermo. Her creative hyperactivity has led her to work, between the last fifteen years on over more than a hundred and very diverse proposals of complex execution. In all of them there is a high preoccupation for matters of social and gender nature, but what she likes most is living in the frontier between reality and fiction, between dreams and promises.

In her celebrated Gravity (2006) she started to prepare her journey towards the universe with a new fiction, honouring the classic thought that what we can’t possess is given to us by art. She built a rocket 20 meters high during 5 months with industrial waste, a device that never took off, and that recovers the post-modern strategy of the game between truthfulness and fake (as in drill). A territory that she has never ceased to cultivate through diverse methods: performances, videos, texts, interviews, photography, books, black and white drawings, or as in the actual exhibition: collage.

This concern for the space conquest has taken her to realize the series that she today exhibits with the name of The Dreams and the Promises. She began this series on 2008, when she pointed the bow of her will towards the starry sky and exterior space with Aim at the Stars, Declaration for Space or Made in Heaven, collages of variable sizes, on board with gold white frames. Her fiction in these series is to mix the promises made to the believers about life in ‘the further beyond’, with all sorts of artefacts that originate from Earth created by humans in the ‘further here’. Let’s say that she wants to prove us in a heideggerian way the benefit of the encounter between physics and metaphysics. For this she uses space voyage images as if they were in search of the cosmological proof of the existence of God. They try to conciliate the human dreams to conquer outer space and the religious promises of the Christian faith, making the achievements of scientific development on earth coexist with that of space and with the authentic inhabitants of outer space; angels, virgins, and the Sacred Heart of Jesus Christ.

It’s probable that the spectator may end up with the sensation of doubt about the degree of conviction or irony that Aleksandra’s fictions transmit. Nevertheless it is convenient to know that irony isn’t other than a strategy of human knowledge that protects us from all that scares us. Aleksandra’s fictions, her dreams and promises, approach fascinating mysteries, sacred enigmas that we don’t manage to understand.

*

Spanish version:

The dream and the promise es el título de la exposición de Aleksandra Mir en Joan Prats. En su anterior paso por la galería ya nos proponía diversas indicaciones al viaje con su instalación Aeropuerto (2005), un trabajo que culminó con su escultura Plane landing (2008), un avión inflable de veinte metros que hizo aterrizar y fotografió desarmado de helio y flácido en diversas ciudades europeas. No hay duda de que a Aleksandra le gusta viajar: nacida en Polonia, ha sido ciudadana sueca, norteamericana y actualmente vive en Palermo. Su hiperactividad creativa le ha llevado a trabajar, los últimos quince años, sobre más de cien propuestas muy diversas yde compleja realización. En todas ellas, hay una alta preocupación por cuestiones de índole social, de género, pero lo que más le gusta es vivir en la frontera entre realidad y ficción, entre sueños y promesas.

En su celebrada Gravity (2006) empezó a preparar su viaja hacia el universo con una nueva ficción, haciendo honor al pensamiento clásico de que aquello que no podemos poseer nos lo da el arte. Construyó un cohete de veinte metros durante cinco meses con residuos industriales, un artilugio que nunca ha dejado de cultivar a través de medios muy diversos: performances, vídeos, textos, entrevistas, fotografia, libros, dibujos en blanco y negro o como en la actual exposicíon: el collage.

Esta inquietud por la conquista espacial la ha llevado a realizar la serie que hoy expone con el nombre de Suenos y promesas. Esta serie la empezó en el 2008, cuando apuntó la proa de su deseo hacia el cielo estrellado y el espacio exterior con Aim at the Stars, Declaration for Space o Made in Heaven, collages de dimensiones varias, montados con marcos de pan de oro. Su ficción en estas series es mezclar las promesas hechas a los creyentes sobre la vida en el más allá, con todo tipo de artefactos provenientes de la tierra creados por los humanos en el más acá. Digamos que quiere demostrar heideggerianamente el benéfico encuentro entre la metafisica y la fisica. Para ello, utiliza las imágenes de los viajes al espacio como si se tratara de una búsqueda de la prueba cosmológica de la existencia de Dios. Intenta conciliar los suenos de los humanos por conquistar el espacio exterior y las promesas religiosas de la fe cristiana, haciendo convivir los logros del avance cientifico en la tierra con los celestes y auténticos habitantes del espacio exterior: ángeles, vírgenes y hasta el mismísimo Sagrado Corazón de Jesús.

Es probable que el espectador quede con una sensación de duda sobre el grado de convicción o ironía que transmiten las ficciones de Aleksandra. Pero conviene saber que la ironia no es otra cosa que una estrategia del conocimiento humano que nos protege de todo aquello que nos asusta. Las ficciones de Aleksandra, sus suenos y promesas, abordan los misterios fascinantes, los enigmas sagrados que no logramos comprender.